Historia

Historia
de la Terapia Colónica

Hace muchos años (1920 aproximadamente) se recibió de médico en Alemania el Dr. Are Wanderlei. Viaja a Inglaterra a especializarse en cirugía abdominal. En una cirugía que realiza de ayudante se encuentran con un intestino grueso “apolillado”. El cirujano decidió extirpar todo el intestino grueso ya que no tenía el paciente otra posibilidad. Para sorpresa de todos el paciente mejoró espectacularmente. Esto produjo curiosidad al Dr. Wanderlei y fue un empuje a la investigación de este fenómeno. Viaja entonces a Africa a estudiar un tipo de monos que tenían un aparato digestivo similar al del ser humano. Después de varios años comprobó que estos animales tenían determinado tipo de comida (ballas, hojas, frutas, etc.) y una materia fecal inolora y semiblanda. Concluyó que en el intestino grueso debería haber gérmenes de fermentación y por la mala alimentación que ingiere el intestino humano tiene gérmenes de putrefacción; por lo cual el líquido que se absorbe es en realidad “agua podrida”, más aún en personas que son constipadas. Esta agua podrida produce gran parte de las enfermedades “crónicas”.
Posteriormente realizó una experiencia con dos mil pacientes en estadios distintos de enfermedades diversas y les indicó una dieta que producía gérmenes de fermentación. Después de dos años se comprobó que la mayoría de los pacientes había tenido una sensible mejoría; de ahí la importancia del lavaje colónico profundo, periódico nos preserva de un sinnúmero de enfermedades.
Por otro lado, la eliminación de los desechos orgánicos tienen una correlatividad con los desechos psíquicos, a punto tal que está comprobado que las depresiones van acompañadas de síntomas orgánicos de constipación, es decir, el beneficio no sólo se obtiene a nivel físico, sino que ayuda en los procesos psíquicos. Por supuesto que integralmente está relacionado con la alimentación y la resolución de procesos psíquicos indeseables.

(c) 2007 Dra. Verónica Crosetti